En el corazón más auténtico de Vieste, donde cada piedra cuenta una historia y cada balcón se abre al mar, se alza el Palazzo Medina, una residencia de época construida a principios del siglo XX por una de las familias más ilustres de la ciudad.
Un edificio que encarna la memoria y el refinamiento de la burguesía histórica de Viestana, ahora listo para acoger a quienes deseen vivir -o invertir- en un lugar único cargado de encanto e historia.
Elegancia atemporal
Las majestuosas proporciones hablan por sí solas:
- Alturas interiores de casi 5 metros, con puertas y ventanas de más de 2,7 metros de altura, que dan aliento y solemnidad a todas las estancias.
- Los balcones y terrazas dan a la plaza mayor, a la calle principal de la ciudad, a Marina Piccola y al islote del faro, ofreciendo destellos en los que mar y cielo se funden en un diálogo eterno.
- Cada detalle arquitectónico, desde los materiales hasta los marcos, da testimonio de una artesanía de tiempos pasados, empeñada en expresar prestigio, solidez y belleza duradera.
Distribución de las habitaciones
Primera planta - 330 m2 aprox.:
Un piso independiente, finamente renovado, en el que confort y tradición conviven armoniosamente.
La entrada da la bienvenida a un amplio salón con vistas a la plaza, seguido de una sala de lectura con chimenea, cocina habitable con comedor y lavadero, aseo, dormitorio de invitados, dormitorio principal con baño en suite, otro estudio/dormitorio y un baño principal con bañera de hidromasaje y ducha emocional.
Segunda planta - 330 m2 aprox.:
Dos pisos para reformar, ideales para quienes deseen conservar el encanto original o crear soluciones de vivienda personalizadas.
Tercera planta:
Una terraza panorámica con siete trasteros/lofts, desde la que la vista abarca el casco antiguo, el mar y el faro, en un panorama que quita el aliento.
Una oportunidad rara e irrepetible
Palazzo Medina no es sólo una propiedad, sino un precioso fragmento de la historia de Vieste.
Perfecto como residencia privada de prestigio, alojamiento exclusivo o sede representativa, encierra todo lo que hace única a nuestra ciudad: luz, piedra, mar y memoria.
Quienes tengan el privilegio de poseerlo no sólo estarán comprando una casa, sino un noble legado que transmitir.