Hay direcciones que no son meros lugares, sino símbolos de una pertenencia culta y refinada. Cruzar el umbral del Palazzo Balestra, entre la Piazza Santi Apostoli y la Via dell´Archetto, significa entrar en una narración hecha de mármoles preciosos, escaleras monumentales y una historia que se respira en cada pasillo. Aquí, el alma noble y discreta de la Capital encuentra espacio en una residencia de rara armonía, donde la magnificencia arquitectónica se casa con la racionalidad de la vida contemporánea.
El piso se abre a un escenográfico hall de entrada que conduce a un salón de absoluta elegancia de más de 27 metros cuadrados. En todas las estancias, la mirada queda cautivada por la extraordinaria belleza de los techos, cuyas refinadas decoraciones se convierten en el precioso friso que define el alma de la residencia. Es una belleza que envuelve los espacios, transformando cada habitación en un cofre de rara elegancia, donde el detalle artístico crea una atmósfera íntima, cálida y profundamente aristocrática. Es el marco perfecto para acoger la vida social o perderse en momentos de reflexión, envuelto en el silencio irreal de uno de los edificios más exclusivos de Roma. La cocina, espaciosa y perfectamente integrada, es el corazón convivial de la casa, combinando funcionalidad y estilo al amparo de estos mismos imponentes volúmenes.
La zona de noche es un santuario de intimidad y confort. El dormitorio principal, una majestuosa “Master Suite“ de casi 24 metros cuadrados con accesorios dedicados, y el segundo dormitorio, hábilmente desacoplado, disfrutan de la misma amplitud vertical, dando una sensación de libertad y paz absolutas. Los dos cuartos de baño, acabados con materiales nobles, completan un plan arquitectónico equilibrado, en el que cada metro cuadrado ha sido concebido para potenciar el bienestar de quienes lo habitan.
Ser propietario de esta residencia significa elegir habitar la eternidad. Es la oportunidad de convertirse en el nuevo custodio de un precioso fragmento del corazón de Roma, dentro de un edificio que garantiza seguridad, decoro y una atmósfera de antaño. Vivir en Palazzo Balestra no es sólo vivir en el centro de la ciudad, sino elevarse por encima de ella, inmerso en una belleza que no conoce ocaso.