El activo definitivo para la hospitalidad de lujo o la alta representación entre pasado y visión.
En el centro de la ciudad, donde antaño se alzaban los nobles viveros Seiller, esta residencia histórica es mucho más que una residencia de lujo. Definida por la unión estilística del genio decimonónico de Berlam y el rigor modernista de Max Fabiani, expresa la excelencia arquitectónica de Mitteleuropa.
Cada perspectiva nos habla de la grandeza de una época irrepetible, culta y cosmopolita. La magnificencia de los volúmenes interiores se refleja en el parque centenario, que se extiende a lo largo de más de una hectárea: un inmenso edén botánico, antaño lugar de deleite de la nobleza de los Habsburgo y hoy guardián de la más absoluta intimidad.
La versatilidad de los espacios y el encanto de la estructura hacen de este icono monumental el lugar perfecto para una residencia privada de categoría internacional, un hotel boutique en los circuitos de lujo más prestigiosos o la sede representativa de una marca global.
Una inversión que trasciende el sector inmobiliario para convertirse en símbolo de liderazgo cultural.